Infiltrados: CONAGUA, captura institucional y sabotaje (PARTE 2)

Además de infiltrados en las protestas de agricultores que abonan a un ambiente de desestabilización y cooptación, la CONAGUA ha sido infiltrada desde sexenios pasados por burócratas que defienden intereses particulares y forman una quinta columna contra la llamada 4T. PARTE 1.

La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), actor clave en el conflicto transnacional por el agua en el estado de Chihuahua, no es una institución apolítica, sin intereses propios; al contrario, es una institución capturada, respondiendo a intereses políticos propios y lógicas burocráticas particulares.

En la ciencia política, la captura institucional es la infiltración y co-optación de una institución por una entidad o grupos que buscan instrumentalizar dicha institución para proteger e impulsar intereses particulares, ajenos — y muchas veces opuestos — a la función original de la institución. Este proceso de captura es común en órganos gubernamentales reguladores, al ser capturados por grupos sujetos a su regulación; o bien en organizaciones internacionales multilaterales, al ser capturadas por un Estado o un grupo de países. En todas sus modalidades, la captura institucional es considerada corrupción.

Y justo como las protestas de agricultores han sido infiltradas por intereses opacos, la CONAGUA — ente regulador de las aguas nacionales en México — ha sido capturada por intereses particulares desde sexenios pasados. En las filas de la hidro-burocracia se ha incrustado una quinta columna de tecnócratas que operan contra el Gobierno Federal.

Con base a documentos confidenciales, la revista de investigación Contralínea reveló los nombres, cargos y trayectorias de esta quinta columna; son funcionarios nombrados en sexenios pasados que favorecen intereses de grupos económicos y camarillas políticas identificables. Recomiendo ampliamente leer la investigación íntegra de Contralínea para comprender el alarmante alcance de esta infiltración en puestos estratégicos de la Comisión.

La Conagua, explica el documento, está “secuestrada” por estos dos cuadros que le dan continuidad a la “impunidad” y el “abuso” que caracterizaban a regímenes anteriores, y de los que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha pedido cuentas, confirman otras fuentes oficiales que solicitaron reservar su identidad por temor a represalias. Érika Ramírez, Contralínea.

Contralínea enumera a los infiltrados, excolaboradores de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, elucidando sus trayectorias e intereses: Eduardo Seldner Ávila, subdirector general de Administración; Víctor Hugo Alcocer Yamanaka, subdirector general de Infraestructura y Gestión Hidroagrícola; Alfredo Ranulfo Ocón Gutierrez, subdirector general Técnico; Jorge Eugenio Barrios Ordoñez, subdirector general de Administración del Agua; Reynaldo Barbarín Rodríguez, secretario particular de la directora general de Conagua; Aidé Flores Elizondo, gerente de Recursos Materiales; Víctor Bourguett Ortíz, director general del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México.

Cuartoscuro. Ex-jefe de finanzas de Margarita Zavala y subdirector en CONAGUA, Eugenio Barrios.

Señala además a otras figuras de reciente ingreso pero con una “ relación cercana” a las administraciones pasadas: Patricia Ramírez Pineda, subdirectora general de Agua Potable, Saneamiento y Reúso; Erick D. Gutiérrez López, gerente de Calidad del Agua; Jesús Heriberto Montes Ortiz; gerente de Aguas Superficiales e Ingeniería de Ríos; José Alfredo González Verdugo, gerente del Consultivo Técnico, y Homey Bon Santoyo, gerencia de Ingeniería y Asuntos Binacionales del Agua.

Cuartoscuro. Enrique Peña Nieto y David Korenfeld, director de CONAGUA, 2012–2015.

El pasado 24 de septiembre el Presidente López Obrador confirmó en su conferencia de prensa matutina la captura institucional de CONAGUA y anunció una “ burocrática para evitar el saboteo sostenido desde el interior de esta institución. Ese mismo día presentaron su renuncia seis subdirectores de CONAGUA señalados en el documento filtrado a Contralínea. En primer lugar, dos colaboradores de la ex-primera dama y fallida candidata presidencial Margarita Zavala: Eduardo Seldner, quien fue jefe de finanzas de la campaña presidencial de Zavala, así como Eugenio Barrios, quien fungió como su asesor “en temas del agua”, según el documento confidencial. No presentó su renuncia Aidé Flores Elizondo, hermana de Patricia Flores Elizondo, jefa de la Oficina de la Presidencia de Felipe Calderón y posteriormente integrante del equipo de finanzas de Zavala Hinojosa.

Renunció también Víctor Yamanaka Alcocer, cercano al ex-director de CONAGUA, David Korenfeld, principal impulsor de la privatización del agua en el gobierno de Peña Nieto. En su momento, Korenfeld Federman fue señalado por casos de corrupción y tráfico de influencias; terminó renunciando por utilizar el helicóptero de CONAGUA “ como un Uber” para uso personal, pero su mayor lastre fue la Ley Korenfeld cuyo objetivo era la privatización del agua a nivel nacional. En el susto por la “limpia”, renunció además Patricia Ramírez Pineda, señalada por corrupción dentro de CONAGUA y salpicada por el conflicto del agua que implica a la cervecera de Constellation Brands en Baja California. Curiosamente, la subdirectora Ramírez Pineda reconoció -incómoda ante el señalamiento — la posibilidad de que el incendio en las oficinas de CONAGUA en la Ciudad de México el 23 de marzo de 2019 fue un fuego intencional para desaparecer auditorías y expedientes documentando corrupción dentro de CONAGUA. Junto con ella, renunció Celia Maya García, ex-magistrada del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Querétaro, ex-senadora y ex-candidata a la gubernatura de aquel estado por Morena.

Isaac Esquivel. Incendio en oficinas de CONAGUA en marzo 23, 2019.

Finalmente, tanto en la lista que tuvo acceso Contralínea como en las subsecuentes renuncias resalta un nombre: Alfredo Ranulfo Ocón Gutiérrez. Fue a través de este personaje, cercano a Yamanaka Alcocer, que logré observar parte de la operación de esta quinta columna en Chihuahua. Ocón fue en gran parte responsable del saboteo a la negociación y comunicación entre agricultores y Federación repetidas veces, con la típica opacidad operativa de CONAGUA en la entidad.

El 5 de febrero se reunió una comitiva de agricultores de Chihuahua con directivos de CONAGUA en la Ciudad de México. En el diálogo, el subdirector Ocón Gutiérrez negó ante sus superiores los acuerdos que él había pactado con los agricultores. Este descarado retroceso en las medidas acordadas despertó enojo y desconfianza entre los productores agrícolas. Regresaron a Chihuahua sintiéndose traicionados. Posteriormente, habían de reunirse de nuevo el 23 de marzo, pero Ocón Gutiérrez canceló la reunión a último minuto, sin explicación y sin contar con las atribuciones para hacerlo. Dos días después, la CONAGUA abrió las compuertas de la presa La Boquilla, durante la madrugada y respaldados por la Guardia Nacional. Agricultores se convocaron a La Boquilla para cerrar las compuertas de la presa y desplazar a la Guardia Nacional. Se generaron los primeros enfrentamientos violentos entre agricultores y la GN, con la participación de infiltrados en las protestas.

Gobierno Federal. Alfredo Ocón, subdirector en CONAGUA.

“Tenemos aquí los documentos donde nos cancela [la reunión] de CONAGUA a nivel nacional el subdirector técnico Alfredo Ocón y el 25 en la noche nos da la puñalada por la espalda y ordena la apertura de la presa”, me comentó el líder agricultor Salvador Alcántar en esa ocasión.

En el mismo tenor, el también presidente de la Asociación de Usuarios de Riego del Estado de Chihuahua, Alcántar Ortega afirmó que personajes como Alfredo Ocón y otros funcionarios desinformaban al Presidente López Obrador. Fueron varias las entrevistas en las que, exasperado, exclamaba que desinformaban al mandatario. ¿ Intencionalmente? Sí, aseguraba. ¿Con qué intención? No lo sabemos, vacilaba. En ese entonces, los agricultores le concedían al presidente mayor beneficio de la duda; estaban convencidos que López Obrador estaba rodeado de personas que tergiversaban y retenían información.

Una de las fuentes consultadas afirma que Alcocer, Ocón Gutiérrez y Amalio Cardona han tenido el peor manejo de la historia desde que se firmó el Tratado de Aguas Internacionales de 1944 entre México y Estados Unidos. […] Este movimiento involucra además de su promoción personal, la expansión del grupo de David Korenfeld dentro de la Conagua 4T. Colocándolo a cargo del área técnica encargada de dictaminaciones para disponibilidad de agua superficial y subterránea, determinación de áreas federales, medición de lluvia, seguridad de presas, aguas subterráneas, ríos nacionales, etcétera.

Érika Ramírez, Contralínea.

Es dentro de esta lógica burocrática de una institución capturada que la directora de CONAGUA, Blanca Jiménez Cisneros, una insípida académica sin pericia política ni astucia organizacional, navega, o más bien, tambalea dentro de la vorágine del campo de batalla de la Cuarta Transformación y sus opositores. La titular de CONAGUA no ha podido con el embate intrainstitucional del órgano gubernamental que dirige y se ha prestado a la manipulación mediática con su papel pasivo ante el conflicto.

Por ejemplo, dentro de la dinámica burocrática a la cual responde CONAGUA, las acciones de estos funcionarios de segundo nivel no repercuten en ellos directamente, sino en la propia institución. Es decir, ninguno de los funcionarios pagó el alto costo moral, político o administrativo por sus decisiones, sino que estos costos se reflejaron en la CONAGUA ante la opinión pública. En este sentido, al negar Ocón los tratos pactados con agricultores, la traicionera fue CONAGUA, no Ocón; al ordenar abrir las compuertas en la madrugada, la duplicidad fue de CONAGUA, no de Ocón. Esto generó oportunidades de sabotaje mediático a cada paso del conflicto, y así se replicó la misma lógica en todo el interfaz burocrático.

Por su parte, el Gobernador Javier Corral reconoció la captura institucional de CONAGUA luego de que el Presidente López Obrador lo señalara un día antes: “Sacaron a todos los funcionarios de CONAGUA porque ahí está parte de la verdad de este asunto”, aseveró Corral Jurado.

Antonio Huizar. Gobernador Javier Corral. 25 de septiembre.

“Quienes lo metieron en problemas a México, que lo arriesgaron, fueron los propios funcionarios de la CONAGUA a quienes les olvidó a pagar el quinquenio anterior y quedaron a deber del ciclo 34 algo así como 320 millones de metros cúbicos de agua”, se refirió el Gobernador al pago del Tratado de Aguas Internacionales de 1944. “Cuando México tenía en las presas mil 600 de metros cúbicos, con un simple papel pudieron haber terminado de pagar el quinquenio pasado y no haber metido en esta tensión a Chihuahua, al país”, acotó.

Pasó desapercibido por la mayoría de los medios de comunicación, pero lo que Gobernador de Chihuahua reconoció ese día fue el sabotaje operativo de la CONAGUA desde hace años atrás. No destinaron agua para el pago del Tratado, pero sí autorizaron la extracción de agua para uso industrial y comercial, beneficiando a poderosos grupos económicos y camarillas políticas como las familias nogaleras y los agronegocios de políticos del PRI y el PAN, sin mencionar los intereses particulares de personajes como el diputado Mario Mata Carrasco; el senador Gustavo Madero; o el mismo Alex LeBarón, pseudo-activista, agro-empresario, político y ex-delegado de la CONAGUA, desde hace años enfrascado en un conflicto por el robo de agua de comunidades rurales en Chihuahua.

Para todos ellos sí había agua y durante años fluyó para saciar sus intereses económicos; pero en vísperas de la encrucijada electoral del 2021 y del fin del quinquenio del Tratado, se presentó la oportunidad óptima para el sabotaje, poniéndose en marcha las lógicas operativas de la captura institucional.

Originally published at https://huizarflores.wordpress.com on October 14, 2020.

Reporter and political consultant based in Northern Mexico and the US Southwest

Reporter and political consultant based in Northern Mexico and the US Southwest